Es tiempo de integrar, tiempo de celebrar, de dejar de alimentar el dolor, de no juzgar, de creer, de trascender, de cooperar, de vivir en el asombro, de danzar la oposición, de ser artistas, de ser maestros, de ser discípulos, de no resistir, de fluir, de saber quiénes no somos, de crear instantes de santidad, de abandonar la culpabilidad, de caminar erguidos, bendecir nuestro cuerpo, resignificar el pasado, rescatar valores, y crear un destino que podamos amar.
María Cristina Falcone