su
danza apocalíptica
y
un coro de batracios
El
hipocampo construyó un puente
con
restos de un barco ensangrentado de ausencias y
pesadas
lágrimas interminables
Todos
deseamos morir
al
menos una vez.
Sueño
de otoño con incienso acalorado en el ombligo
exhalando
mandalas para la soledad
Preludio
de las grandes orgías
gloriosa
agonía del verbo tembloroso
de
la palabra que transfiere sólo locura y baba
Que
las ratas inicien su viaje al cielo en hilos de oro
los
santos enjuaguen su temerosa aureola
en
las fragantes alcantarillas
que
el arca de Noé se convierta en rebelde pájaro
Hoy
sentí el olor a albahaca y oliva
lo
irrepetible
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