lunes, 16 de diciembre de 2013

Carnaval


Elegía de febrero
margarita deshojada
labios de fuego y licor de pimienta
gótico tapíz ennegrecido.
Ella sí que sabe del descenso
la hiperlevedad
la no huella
Desaparece ofrendando
su danza apocalíptica
y un coro de batracios
le amputa el signo y el silencio
Inesperado gérmen atroz
cuevas diminutas llenas de duendes
cicatrices en el púbis y olor a ceniza
El hipocampo construyó un puente
con restos de un barco ensangrentado de ausencias y
pesadas lágrimas interminables
Todos deseamos morir
al menos una vez.
Sueño de otoño con incienso acalorado en el ombligo
exhalando mandalas para la soledad
Preludio de las grandes orgías
gloriosa agonía del verbo tembloroso
de la palabra que transfiere sólo locura y baba
Que las ratas inicien su viaje al cielo en hilos de oro
los santos enjuaguen su temerosa aureola
en las fragantes alcantarillas
que el arca de Noé se convierta en rebelde pájaro
Hoy sentí el olor a albahaca y oliva
de la abuela muerta por amor
Me desvanezco sobre el cajón apenas abierto
del viejo aparador que guarda la ternura la memoria
lo irrepetible
Translúcidas fotos llenas de secretos
Adormecida escucho sus pasos como
gotas de lluvia irreverentes
Esta era su gracia y su dolor
sus insinuantes maldiciones repetidas
se convertían súbitamente en plegaria
cuento de niño
y aleteo de colibrí.

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