Atrevernos a los finales abiertos, a la
ambigüedad, a oscilar, a mirar hacia arriba desconcertados... a
reconocer los límites de nuestra comprensión y, nuestra ingenuidad,
a no saber del todo por donde estamos caminando, a la pesadez, a la
levedad, a sentirnos como seres de dos mundos, con raíces en la
tierra y en el cielo, y a lo agobiante que resulta a veces sentir el
tironeo de las fuerzas opuestas, de lo que nos aplasta o nos eleva.
Atrevernos a mirarnos, a explorar nuestros rincones, nuestros
bordes...a retratarnos sabiendo todo lo que dejaremos afuera, lo que
se perderá para siempre.
María Cristina Falcone
Fotografía de Misha Gordin
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